Los hermanos Affleck: Casey era el actor y Ben el director.

Tras mucho criticar al pobre de Ben Affleck, y si no sólo hay que ver la genial parodia sobre el guión de El indomable Will Hunting en Padre de Familia, por su nivel actoral (vale, no es un genio pero hay otros peores que rompen taquillas) resulta que es que él no era el actor de la familia, ni mucho menos, él era el director.

Y no queda ahí la cosa porque resulta que en la familia Affleck alguien si fue bendecido con el don de actuar y ese fue su hermano Casey que ha pasado de hacer el canelo en la trilogía de Ocean a ofrecernos dos grandes interpretaciones en no dos menos grandes películas.

La primera de ellas es la que ha unido el talento familiar: Gone, baby, gone usease Adiós, pequeña, adiós (¿por qué en español algunos títulos suenan tan mal?). La historia, que ha causado mucho revuelo por su inicial parecido con el caso Madeleine, está basada en un libro de Dennis Lehane.

Este autor desde hoy debería pasar a estar en la lista de todo aquel que le guste el cine y la literatura porque si de dos de sus novelas, la que ahora nos ocupa, y Mystic River se sacan semejantes películas imaginad si encima se cumple el clásico de: pues la novela está mejor…

La peli es uno de esos films que se esconden en el formato del suspense para ofrecer una radiografía del ser humano, de lo moral y lo amoral, de los principios, de las apariencias… y todo ello con un estilo directo, sin contemplaciones y con un uso justo de la violencia que hace que estés pegado a la butaca desde el minuto 1 hasta el sorprendente final.

Los actores están estupendos, pero no es una sorpresa con gente como Ed Harris o Morgan Freeman pero el que da la campanada es el hermanísimo, que da un recital en un papel complicado y lleno de contradicciones.

El otro papel que nos ha regalado Casey Affleck es aún mejor, él es el cobarde Robert Ford en el duelo interpretativo que mantiene con Brad Pitt en El asesinato de Jesse James por el cobarde de Robert Ford. Su papel de fanático lleno de complejos y aspiraciones es una bomba de relojería que el llena de matices y que le puede aupar a las puertas del Oscar al mejor actor secundario, allí esperemos esté Bardem para pararle los pies.

Este film es recomendable para los pacientes ya que sus dos horas cuarenta de metraje hacen que más de uno y dos pierdan los papeles pero al que sepa aguantar se verá recompensado por una historia cuidada al detalle, con una fotografía hermosísima y grandes escenas.

Así que ya sabéis chicos, si alguna vez escucháis que se meten con Ben Affleck argumentad que el actuaba para permitirse dirigir su primera obra y aupar a su hermano al estatus de estrella.

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